Seguir

miércoles, 18 de junio de 2014

Caso Marina Kue, Diario El País - España

Tierra y justicia para Curuguaty

Seis policías y 11 campesinos murieron hace dos años en el enfrentamiento por una tierras

Paraguay posee uno de los modelos de tenencia más desiguales del mundo.

Unas 300.000 personas reclaman aún una superficie que cultivar

Una cruz por las víctimas de Curuguaty, en Paraguay. / ULY MARTÍN
“Uno de mis hermanos murió. Otros dos cayeron presos y ahora están bajo arresto domiciliario”. Rodolfo Castro, de 29 años, lo recuerda. Ese día, 15 de junio de 2012, su familia quedó rota. Lo sucedido se conoce como "masacre de Curuguaty", el nombre de esta ciudad al este de Paraguay. Allí murieron 11 civiles y seis policías en un enfrentamiento por 2.000 hectáreas de tierra llamadas Marina Kue que los campesinos reclamaban para sí frente a la compañía de producción de soja Campos Morombí. Esta asegura que son de su propiedad. “Marina Kue m’ibae”, se lee en una pancarta que da hoy la bienvenida al lugar en guaraní. “Marina Kue es del pueblo”.
Rodeada de planicies de plantaciones de soja y algún maizal, en Marina Kue crece aún la vegetación autóctona de Paraguay. Hasta allí se llega por un estrecho camino de tierra roja humedecida por la lluvia del otoño, a una hora caminando desde la carretera en cuyo margen los campesinos han levantado campamento de casas de madera y plástico para no olvidar lo ocurrido.
El pasado 15 de junio, con motivo del segundo aniversario, Marina Kue dejó de ser por unas horas un lugar solitario y silencioso. Unas 400 personas acudieron a rememorar a los muertos, campesinos y policías, y a pedir justicia. Las lágrimas y la liturgia se mezclaron con la música y los bailes. “Así debe ser la vida”, dice Mario Castro, hermano pequeño de Rodolfo, mientras observa a las parejas que danzan entre risas. A pesar del hermano perdido y los dos acusados bajo arresto domiciliario, no se siente triste. “Tenemos que seguir luchando por la tierra y para tener un futuro”.
“El dolor ese día fue insoportable. No tenía que haber pasado lo que pasó”, continua Mario, entero. Al contrario que su padre, Mariano Castro, integrante de la Comisión de Víctimas y Familiares de Marina Kue, que se descompone y rompe a llorar. ¿Se arrepiente de haber estado allí con sus hijos? “No”, responde tajante y sin dudar, de pie al otro lado de la carretera donde se encuentra el campamento y se celebra fiesta de conmemoración. Él no puede pasar. La Fiscalía se lo prohíbe. Pero no está solo ni un momento, pues no deja de recibir gente que se le acerca para desearle que mantenga la fuerza. Entre ellos, un grupo de voluntarios españoles de Oxfam Intermón, organización que ha respaldado la causa de las víctimas de Marina Kue y nos ha traído hasta aquí. Ellos le entregan una pancarta con fotografías de personas de todo el mundo portando carteles de apoyo a su reivindicación.
Además de los Castro, casi medio centenar de personas, también niños pequeños, se encontraban aquel día en el asentamiento en Marina Kue. Llegó la policía. “Mucha, con helicópteros y todo”, recuerda Dolores Peralta en la puerta de su casa. Ella no puede salir: está bajo arresto domiciliario desde entonces, acusada de homicidio en grado de colaboradora, por asociación criminal e invasión de propiedad privada. Hubo un disparo que nadie supo nunca de dónde vino y empezó un tiroteo con terrible final: 17 muertos. “Pensábamos que iba a ser un desalojo normal”, dice soltando una carcajada irónica Martina Paredes, hermana del fallecido Luis Paredes. “Yo salí corriendo porque estaba con mi hijo de tres años. Me escondí, pero me agarraron por la tarde y en dos días estaba en la cárcel”, acierta a juntar las palabras mientras se seca las mejillas con la manga.
No era la primera vez que un grupo de campesinos ocupaban aquellas tierras desde que en 2004 iniciaron los trámites legales para reclamar la titularidad de las mismas. Ya habían acampado allí seis veces antes de la masacre. “Siempre de manera pacífica y con el objetivo único de marcar su presencia para reclamar que debían ser de uso agrario”, subraya Hugo Valiente, abogado coordinador del informe Derechos Humanos en el caso de Marina Kue y miembro del Instituto Base de Investigaciones Sociológicas.
Todas las ocupaciones anteriores terminaron con el desalojo tras una negociación con la Fiscalía y la Policía. Y con una pregunta: “¿Dónde está el título?”. Los ocupantes hacían notar así, con este interrogante, que, si el terreno era público —según lo establecido por la Reforma Agraria y la Constitución del país—, ellos tenían el derecho a trabajar en él porque la ley dice que la superficie del Estado deberá ser destinada a la agricultura familiar y tradicional por los llamados ‘sin tierra’. Estos son jóvenes hijos de campesinos para los que la chakra (tierra de cultivo) familiar ya no es suficiente porque son muchos a repartir y además desean formar su propio hogar.
Los peritos demostraron que las armas que supuestamente tenían los campesinos nunca fueron disparadas o no estaban allí
El presidente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) ha asegurado recientemente en un comunicado que Marina Kue “es del Estado”. Reconoce de esta manera que no pertenece a la empresa Campos Morombí, propiedad de una familia de terratenientes muy poderosa en el país dueña de las plantaciones de soja que asedian las 2.000 hectáreas en disputa y que reclama para sí. Pese a las declaraciones políticas y la documentación recogida por ONG como Oxfam Intermón, que corroboran la declaración del Indert a favor de los campesinos, diez años después de iniciado el proceso de solicitud de la titularidad, el asunto espera todavía resolución en los juzgados.
“El mecanismo histórico de los campesinos para obtener la tierra, y aceptado por el Estado, ha sido la ocupación”, apunta Clyde Soto, investigadora del Centro de Documentación y Estudios (CDE) de Paraguay. “Crean una comisión de sin tierra e inician los trámites legales para reclamar la titularidad del terreno que saben que es público. Pero solo con seguir el itinerario administrativo no vale. Ninguna petición se resuelve así. Lo que funciona es la ocupación, porque los campesinos fuerzan al Estado a reaccionar y entonces atiende la petición formal”, abunda esta experta en Derechos Humanos. A pesar de ello, Campos Morombí consiguió siempre que una Fiscal ordenara el desalojo de Marina Kue. El 15 de junio de 2012 los acontecimientos fueron, sin embargo, muy distintos.
Valiente asegura que podría haber sido "una matanza más de campesinos en América Latina”. Pero no lo fue. No solo porque trece de los que quedaron vivos están aún acusados de homicidio, asociación criminal y ocupación de propiedad privada, y esperan el inicio del pleito en la cárcel o bajo arresto domiciliario. Sino porque, además, aquellos acontecimientos pusieron fin, en un juicio político en el Parlamento de Paraguay, al Gobierno de Fernando Lugo. El conservador Partido Colorado le acusó de alentar a los campesinos, pero muchos en el país le recuerdan por sus políticas de mejora de servicios sociales como la sanidad y la educación. También porque intentó gravar con impuestos la exportación de la soja, negocio de grandes empresas y terratenientes como Campos Morombí. El hoy senador Lugo no resistió a su salida del Gobierno apenas una semana después de la masacre, y las víctimas de Curuguaty consideran que les abandonó.
“Curuguaty fue totalmente premeditado para quitar a Lugo. Ya había habido otros intentos de juicio político antes”, asegura Dionisio Borda, doctor en Economía y ex ministro de Hacienda, cargo que ocupó tanto con el partido conservador Colorado (2003-2005), como después durante el mandato de Fernando Lugo (2008-2012). “Lo sucedido en Curuguaty fue una vergüenza”, espeta.
Dolores Peralta y Luis Olmedo, junto a su hijo Jorge. Ambos están bajo arresto domiciliario. /ULY MARTÍN
Por eso, las familias de las víctimas se afanan en pedir justicia, no solo para que se libere a los acusados que están bajo arresto domiciliario y a uno que aún permanece en la cárcel, sino para que se inicie una investigación. La versión oficial de los hechos fue que los campesinos atacaron primero y los policías se defendieron. Tal se puede leer en la prensa de entonces. Pero las únicas investigaciones realizadas sobre el terreno, llevadas a cabo por organizaciones de la sociedad civil, y las pesquisas de los abogados defensores, ofrecen un relato muy distinto. “Los exámenes periciales han demostrado que las armas que supuestamente tenían los campesinos y que se presentaron como prueba nunca habían sido disparadas o no estaban allí”, subraya Valiente, coordinador de uno de los estudios independientes.
“Nuestros presos tienen que ser liberados”, aclama el obispo de la Conferencia Episcopal de Paraguay, Mario Melanio Medina, arrancando el aplauso de los que han acudido al homenaje en Curuguaty. En la misa celebrada el domingo del aniversario, cerca de donde ocurrió la masacre, las fotografías de los fallecidos se convierten en lugar de peregrinación de familiares y amigos. Una mujer señala una de ellas. “Mira, mi Arnaldo”, dice sin dejar de santiguarse entre lágrimas a los que pasan a su lado. “Señor Jesús, te pedimos que se anule el juicio por los presos. Y un Paraguay con tierra para todos y con justicia social”, se escucha por megafonía. “Los poderosos usurpan las tierras que se dan a los ricos, los militares… de manera fraudulenta”, continúa el obispo. Y un grupo de campesinos coloca una pancarta frente al altar: “Marina Kue causa nacional. Lucha por la tierra. Muerte nunca más”.
“Tengo el deseo de hablar con ellos, aunque sea por teléfono. Una llamada”. Martina Paredes, hermana de uno de los fallecidos, se acuerda de los familiares de los agentes muertos. “Les diría que ellos también fueron asesinados, igual que nosotros, por un montaje. Que no somos delincuentes y nuestros allegados no estaban allí para matar policías, sino buscando una tierra para tener un futuro”. Para Hugo Valiente, las detenciones que se produjeron, todas de campesinos, no llevarán justicia tampoco a las madres, hermanos o hijos de los agentes.
Unas 300.000 personas siguen reclamando unas pocas hectáreas de tierra
Justicia. Es la petición que se repite entre los asistentes. Y tierra. Los campesinos de la comunidad quieren cultivar Marina Kue donde hace dos años se sembró muerte. “Curuguaty es más que una masacre. Es el máximo exponente de la lucha que mantienen miles de campesinos en el país por una tierra que les corresponde”, señala Valiente. Marina Kue es un ejemplo de la batalla de los pobres contra las grandes corporaciones y terratenientes poderosos que acaparan la riqueza natural del país. “El Censo Agrícola Nacional de 2008 destacó que el 2,5% de las fincas posee el 85% de las tierras censadas”, recoge el estudio La tierra en disputa, de Luis Rojas, economista integrante de Base Investigaciones Sociológicas de Paraguay.
Así, un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) califica la estructura de la tenencia de la tierra en Paraguay como una de las más desiguales del mundo. La superficie de bosque autóctono del país va siendo engullida por las manchas marrones de planicie de las plantaciones de soja que salpican el paisaje. Mientras, 300.000 sin tierra reclaman unas pocas hectáreas de chakra para mantener un modelo de producción sostenible, familiar, de supervivencia. Entre ellos, los de Marina Kue.

sábado, 7 de junio de 2014

EL MUNDIAL DE FUTBOL 2014

Por: Marzha Navarro

¡El mundial de los ricos y el mundial de los pobres!
Aquí les presento una especie de diagnostico político-social –financiero,  comprimido y simplificado, analizando  la trayectoria desde su  instalación,  del  “stantard”  FIFA en el Brasil,   hasta los días de hoy. Previos a que empiecen las contiendas deportivas.

Es claro y evidente para mí, que este no es un mundial normal. Sin sombra de dudas. Es el mundial de la globalización. 
Aquí  juntaron   las  ideologías,  socialismo-liberal-pragmático  y  capitalismo-social-pragmático,  de  las recetas del Banco Mundial -  BM, del  Fondo Monetario Internacional- FMI, del Programa Objetivos del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas, ONU,  agendas  de la Organización de los Estados Americanos, OEA, de la Comunidad de Estados  Latinoamericanos y Caribeños - CELAC, de la Unión  de Naciones Sudamericanas - UNASUR  y,  la “fractura expuesta”,  en la directiva máxima del más grande símbolo del capitalismo social,  la Federación Internacional de Futbol Asociación - FIFA.
Vean bien, aquí está la exhibición   de  todas las organizaciones sociales,  una tras otra mostrando  presencia y fuerza,  cada una en su área, estudiantes, mujeres, pobres, indígenas, policías, perseguidos, desaparecidos, movimiento de los que no tienen tierra,  ni techo, y muchos otros. El “poder  de los pobres”; 
El funcionamiento de la autogestión comunitaria,  las alegrías en  las favelas;
El Gobierno mostrando fortalezas y debilidades,   o sea que, muy operativo en privatizaciones y débil  en  institucionalidad y servicios;
Estado evidentemente debilitado y desmoralizado; 
Este mundial denuncia y muestra claramente  la violencia y  brutalidades de la policía, cuando  la  presidente,  que la globalización  apoya,    esta prestes a ser reelecta  y,  quien  a la  vez aparece como “víctima”  del terrorismo de Estado en la Comisión de la Verdad;
Este mundial, que aparentemente siempre  estará acompañado de  encuestas políticas paralelas, apoya la reelección de la Primera Presidente mujer del Brasil y esta apoya la continuidad del señor Presidente de la FIFA, quien a su vez promete cambios  y  más transparencia en este organismo deportivo privado más poderoso que todos los  Estados del mundo;
Este mundial,   sutilmente apoyado  también,  por los bloques de integración  energéticas  bolivarianos, está mostrando que con una alianza público-privada  se puede  realizar lo que sea, a pesar de los corruptos y a pesar  de los pobres; Pragmatismo!
El mundial de la captación de dólares que combina  con la desregulación de la FED – Banco Central Estadounidense y es  también el mundial de los derechos humanos. 

PARABIENES, solamente los grandes cerebros – los mas  iluminados podrían idear algo tan grande, tan globalizado… y creo, que, al final,  tan exitoso.
06-06-14 – Marzha Navarro

jueves, 5 de junio de 2014

El Paraguay que expulsa

Paraguay, donde la tierra siembra desposesión y muerte

Meses después de la masacre de Marine Kue y del golpe de Estado parlamentario que derrocó a Lugo, los monocultivos y los transgénicos se han apoderado de la vida política y económica del país con mayor concentración de tierras del mundo y con la tasa más alta de deforestación

Las expulsiones de población campesina y la represión aumentan con la llegada del Partido Colorado, que ya estuvo 61 años en el poder

“Nosotros lo que más queríamos era un pedazo de tierra un poco más grande. Queríamos plantar caña dulce en una cantidad suficiente, queríamos plantar mandioca, maíz…”. Era lo que reclamaban pero recibieron muerte, expulsiones y criminalización. Como añadido, el derrocamiento de Fernando Lugo al frente del Gobierno de Paraguay, en un juicio político exprés tachado de golpe de Estado parlamentario.
La masacre de Curuguaty, en la que murieron once campesinos y seis policías en junio de 2012 tras el violento desalojo de unas tierras ocupadas por los agricultores, significó la apertura total del país sudamericano a los monocultivos, a los agrotóxicos y a la persecución del campesinado. Un año y medio después de los hechos que cambiaron abruptamente la historia paraguaya, la pregunta acerca de qué pasó en Curuguaty sigue repicando sin respuesta. Ni se ha determinado la propiedad del terreno. Esclarecer estas incógnitas supone analizar la realidad del país con mayor concentración de tierras del mundo: el 85 por ciento del territorio está en manos del 2,6 por ciento de los propietarios, muchos de ellos extranjeros.
Encogido en el corazón de América del Sur entre dos gigantes como Argentina y Brasil, casi el 20 por ciento del territorio paraguayo, en concreto unos 7,7 millones de hectáreas o el 32 por ciento de las tierras cultivables, están controladas por foráneos. Son mayoritariamente brasileños, quienes controlan unas 4,8 millones de hectáreas. Mientras tanto, carecen de tierras 300.000 familias de campesinos de entre los más de seis millones de habitantes. “Paraguay es un país no industrializado en el que la exportación de las materias primas agrícolas es la única fuente de generación de riqueza. De ahí que las disputas sobre la propiedad de la tierra, que en el caso de los latifundios tiene muchos claroscuros en términos legales, sea una cuestión estratégica por donde pasa la distribución del poder económico y político. Hablar de la tierra es hablar de la democracia”, explica el abogado paraguayo Hugo Valiente.
Tierra y democracia. Dos palabras que en la república guaraní tienen múltiples lecturas e interpretaciones. La tierra y el territorio son el hilo articulador del trabajo y de la vida en el mundo rural, tanto para las poblaciones campesinas como para las indígenas de este país agrario y latifundista. Tierra y trabajo, trabajo y tierra permiten “abordar problemáticas como el derecho al trabajo, la contribución a la economía de los países y la región, la gestión de recursos naturales, la identidad, gobierno local, el enfoque de género, la seguridad alimentaria y la cultura, entre otros”, recoge el informe ‘La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos’.
Familia paraguaya. Foto: Cedida por Luis Alberto Wagner
La abrupta salida de Lugo del Ejecutivo ha desempolvado lastres como la disputa por el acceso a la tierra, la existencia de terrenos con orígenes espurios, las pugnas políticas y las carencias del sistema de justicia. “Una de las deudas que tenemos en la transición democrática es que no se ha impulsado una política en torno a la recuperación de las tierras ‘mal habidas’. Una de las grandes herencias de la dictadura es que, de los doce millones de hectáreas que la dictadura debía destinar a la reforma agraria, casi ocho millones fueron destinadas a personas que no eran beneficiarias de esa reforma”, explica el secretario ejecutivo de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), Enrique Gauto.
Las tierras de la masacre, reclamadas por un empresario colorado
Para saber qué pasó en Curuguaty, población situada en departamento de Canindeyú y precisamente uno de los que concentra el mayor número de propietarios extranjeros, hay que entender la situación de la propiedad de la tierra y en concreto la de los terrenos en los que se produjo la tragedia: en teoría del Estado, los campos de Marine Kue son reclamados por Campo Morombi, empresa del recientemente fallecido empresario Blas N. Riquelme, quien llegó a presidir el Partido Colorado, la formación que estuvo 61 años en el poder, entre ellos los 35 de la dictadura.
“El caso de la tierra ‘mal habida’ de Marina Kue refleja un conflicto histórico por la desposesión a las familias campesinas de su principal medio de producción, la tierra”, recoge el informe de la Misión Internacional de Observación sobre la Situación de los Derechos Humanos en Paraguay, que acudió al país meses después de la catástrofe. Enrique Guato continúa la explicación: “La alta concentración de las tierras facilita la continuidad y profundización de un modelo excluyente, apoyado fuertemente en el monocultivo y la ganadería. La soja instalada en nuestro país, sin regulación y con cero control por parte del Estado, hace que el esquema económico excluyente se profundice”.
A comienzos del siglo esta planta ocupaba un millón de hectáreas en Paraguay, cuarto exportador mundial de esta planta de la que cerca del 60 por ciento se envía a Europa para alimentar al ganado y producir biocombustibles. Ahora se contabilizan tres millones y el objetivo es llegar a los seis.
Mujeres paraguayas en medio de una plantación. Foto: Cedida por Luis Alberto Wagner
Como si de una partida de dominó se tratara, la salida de Lugo provocó la llegada al poder del que hasta entonces era su vicepresidente, Federico Franco, del Partido Liberal, formación con la que gobernaba en coalición. Las fichas siguieron cayendo tras las elecciones de abril de 2013, que devolvieron al país a la legalidad internacional y a foros como Mercosur y Unasur, aupándose en el poder el candidato del Partido Colorado Horacio Cartes, el empresario más rico del país, relacionado con el narcotráfico y el blanqueo de dinero. El círculo se cerraba de nuevo. “Paraguay, junto a Honduras, es el único país de América Latina donde sigue gobernando el mismo esquema bipartidista de elites oligárquicas del siglo XIX”, añade Valiente.
Y es que, todo ‘cuadra’ en el país guaraní. Cristina Coronel, del Servicio Paz y Justicia, recuerda que “Cartes quiso postular como embajador ante la ONU a Alfredo ‘Goli’ Stroessner, un nieto del dictador que antepuso el apellido materno para tener el mismo nombre que su abuelo y que públicamente defendió la dictadura. ‘Goli’ fue un mediocre senador cuyo único aporte ha sido intentar traer el cadáver de su abuelo con honores, iniciativa que se paró mediante movilizaciones”.
Plan sistemático de ejecuciones y desapariciones
La llegada de Federico Franco al poder supuso la legalización casi automática del uso de semillas transgénicas (de las nueve variedades de algodón, maíz y soja que se utilizan hoy, ocho de ellas han sido aprobadas desde 2012), proceso que había paralizado Lugo. “El objetivo del golpe de Estado era frenar el ascenso de la lucha popular en el país, donde las ocupaciones de tierra de Ñacunday y de Marina Kue fueron algunos de los puntos más fuertes, y reinstalar un gobierno servil a los intereses del imperialismo norteamericano y brasileño, profundizando la dependencia”, considera Cecilia Vuyk, del Movimiento 15 de Junio.
Curuguaty no es un hecho aislado. Desde la caída de la dictadura hasta hoy, Hugo Valiente ha registrado 114 casos de ejecuciones y desapariciones forzosas de dirigentes y militantes de organizaciones campesinas. “Existe un plan sistemático de ataque desplegado sobre una parte significativa de la población campesina con el objetivo de forzar su desplazamiento para apropiarse de sus territorios, mediante la perpetración generalizada de métodos del terrorismo de Estado que gozan de la impunidad judicial”, añade el abogado.
“Las medidas de Franco están siendo profundizadas con el Gobierno de Cartes”, afirma el secretario ejecutivo de la Codehupy. Y es que, apenas diez días después de asumir la presidencia, los colorados promulgaron un decreto para militarizar los departamentos Amambay, San Pedro y Concepción. Incluso el senador liberal Luis Alberto Wagner critica ante Periodismo Humano que la situación “ha empeorado notablemente, sobre todo porque los latifundistas cuentan con el apoyo de los poderes judicial y ejecutivo del Estado, mientras los que practican la agricultura familiar campesina son perseguidos inmisericordemente”.
Aníbal Alegre, campesino de 68 años, acaba de perder un ojo víctima de un balín de goma mientras trataba de impedir la fumigación de una plantación de soja de un brasileña protegida por militares. “Fuimos a pedir que respeten nuestros derechos, principalmente a la vida, ya que las fumigaciones únicamente hacen daño, principalmente a los niños y ancianos como yo. Los agrotóxicos destruyen nuestras cosechas de autoconsumo”, explicó el herido a la prensa paraguaya. “Qué lástima que el afán desmedido de enriquecimiento ilimitado de unos pocos afecte a tanta buena gente como don Aníbal Alegre”, ha escrito en las redes sociales Wagner, que trabaja en la denuncia de casos de fumigaciones.
Aníbal Alegre, justo después de ser herido. Foto: Cedida por Luis Alberto Wagner
Detenciones de campesinos
La militarización del país, la dureza represiva en todo tipo de protestas y el aumento de las fumigaciones esconden la apuesta por una economía agroexportadora, sustentada en un desigual reparto de la tierra. Las noticias sobre desalojos de campesinos, fumigaciones, quema de casas y enfrentamientos ocupan cada día más espacio en los medios nacionales y en las redes sociales. Wagner es uno de los que nutre el debate: “El agronegocio de granos, principal y casi exclusivamente la soja, sólo da ventajas a los que más tienen; la expansión de los grandes cultivos arrasa con los pequeños productores, con los que practican la agricultura familiar campesina usando semillas nativas”.
El presidente de la Federación Nacional Campesina, Marcial Gómez, explica que “existe una clara persecución al campesinado en general y a las organizaciones campesinas en particular; en estos últimos tres meses tenemos más de cien compañeros y compañeras imputados, con orden de captura, ocho con prisión domiciliarias, dos en la cárcel solamente por luchar contra la fumigación de sojales y contra el modelo de producción empresarial”.
Además de la reforma de la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna, por la cual el poder ejecutivo tiene mayores atribuciones para la utilización de las Fuerzas Armadas en asuntos que son seguridad interna del país, Cartes ha promulgado otras dos regulaciones que han despertado controversia e inquietudes. “La Ley de Responsabilidad Fiscal, que otorga más facultades al poder ejecutivo respecto a limitar o definir el tope de utilización de recursos en el presupuesto nacional; y la Ley de Alianza Público-Privada, porque da amplias facultades al Ejecutivo para definir la asignación privada de determinados servicios que debieran estar en manos del Estado”, concreta Enrique Gauto.
Todo ello en seis meses. En los primeros pasos de un Gobierno que “tiene cinco años para realizar la venta y alquiler del país. Apuesta a deshacerse del Estado tal cual es ahora, privatizando lo que hay y lo que no hay, especialmente lo que no hay: sistemas ‘modernos’ de rutas, puertos, aeropuertos, transporte interno, ferrocarriles y obras públicas en general. En política interior tiende a resolver todo por la vía de la represión”, vaticina Pelao Carvallo, del grupo ‘¿Qué pasó en Curuguaty?’.
Policías custodian armados la fumigación de una plantación de soja. Foto: Cedida por Luis Alberto Wagner
La mayor tasa de deforestación del mundo
El campesinado no el único grupo de población que sufre los envites del modelo agroexportador de desarrollo. También las poblaciones indígenas padecen la deforestación de sus territorios ancestrales. Según denuncia la organización de derechos humanos Survival, Paraguay ha otorgado una licencia a los ganaderos para el desmonte de una reserva de la biosfera de la Unesco y el último refugio de indígenas ayoreros no contactados. Por otro lado, un estudio de la Universidad de Maryland alerta de que el bosque de arbustos del Chaco paraguayo “está experimentando una rápida deforestación por el desarrollo de las haciendas ganaderas. El resultado es que registra la tasa más elevada de deforestación del mundo”.
El panorama es gráfico y visual. Las estadísticas completan la realidad del sexto peor país de todo el continente americano respecto al Índice de Desarrollo Humano del PNUD (ocupa el puesto 111 de 180 Estados); y el peor situado de América del Sur. El agronegocio genera el 28 por ciento del PIB, pero sólo contribuyen un dos por ciento a los ingresos fiscales del país, revela el diario paraguayo E’a. La presión tributaria gira en torno al 13 por ciento, mientras que el promedio del Mercosur es del 25 por ciento y el de América Latina, del 18 por ciento. “Difícilmente podamos crecer en presión tributaria si no se realiza una reforma, porque aquellos sectores con más ingresos y ganancias son los que menos tributan, los que producen soja y los que producen ganado”, explica Enrique Gauto.
El modelo agroexportador avanza a través del capital transnacional, como denuncia Fabricio Arnella, de la Articulación Curuguaty. Y no se basa sólo en los monocultivos, sino también en la ganadería, que ocupa más del 57 por ciento de las tierras. El informe ‘La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos’, uno de los últimos publicados al respecto, subraya que “la relación da una cantidad de 1,75 hectáreas de tierra para cada animal. Como contraste, las familias con pequeñas tierras –de hasta cinco hectáreas– y las que carecen de ella suman un total aproximado a 420.000 familias. Este contrasentido en la distribución y utilización de la tierra es el principal causante de los numerosos conflictos de tierra”.
El abogado Hugo Valiente finaliza recordando que “Curuguaty es el canto de cisne de la lucha campesina en Paraguay. Es el portazo que la elite terrateniente da a cualquier posibilidad de discutir la distribución de la tierra. Y se lo hace con un castigo de una brutalidad ejemplarizante, para sembrar y reproducir un terror que paralice”. Marine Kue no es ninguna excepción, aunque sí el caso con mayores repercusiones, no sólo por muertes y encarcelaciones, sino por el punto de inflexión en la política paraguaya.

lunes, 2 de junio de 2014

Luis Rocha tras las rejas?

30/05/2014 18:00

Juiz sequestra 7 aviões e 6 fazendas e condena traficantes a 47 anos de prisão

Edivaldo Bitencourt
O juiz da 3ª Vara Federal, Odilon de Oliveira, condenou, em sentença de 30 de abril deste ano, oito traficantes da região de Ponta Porã a penas de até 47 anos de prisão em regime fechado e determinou o sequestro de sete aviões, seis fazendas no Brasil e no Paraguai, casas, apartamentos e recursos disponibilizados em conta corrente.
É um dos maiores golpes no crime organizado na fronteira do Brasil com o Paraguai. A quadrilha foi flagrada com duas grandes cargas de cocaína, de 492 e 488 quilos.
A maior sentença é do empresário e suposto chefe da organização criminosa, Jorge Rafaat Toumani, que foi condenado a penas que somam 47 anos de reclusão em regime fechado e ao pagamento de multa no valor de R$ 403,8 mil. Seu irmão, Joseph Rafaat Toumani, deverá cumprir pena de 15 anos de prisão e pagar R$ 83,2 mil em multa.
A segunda maior pena será cumprida por Luiz Carlos da Rocha, que poderá ficar 34 anos e sete meses atrás das grades e pagar multa de R$ 288 mil. Também foram condenados Carlos Roberto da Silva (19 anos e 4 meses e multa de R$ 112,2 mil), Nélio Alves de Oliveira (21 anos e 8 meses e R$ 122,8 mil), Eduardo Charbel (12 anos e 4 meses e R$ 52,8 mil), Vandeir da Silva Domingos (16 anos e 8 meses e R$ 80,1 mil) e Ronaldo Adriano Cardoso de Oliveira (11 anos e 7 meses e R$ 48 mil).
Oliveira também determinou o bloqueio dos bens da quadrilha, que incluem sete aeronaves e seis fazendas distribuídas nos estados de Mato Grosso do Sul, Mato Grosso e Paraná e até no Paraguai. Também foram seqüestrados lanchas, automóveis de luxo, apartamentos e casas em Campo Grande, Londrina e Ponta Porã.
Na sentença, o magistrado determina ainda a prisão de Luiz Carlos da Rocha.
Outro golpe - O outro golpe no crime organizado foi a Operação Suçuarana, da Polícia Federal, que prendeu 10 pessoas ontem em Mato Grosso do Sul e Rio Grande do Sul. Entre os seis presos está o presidente da Agência de Habitação de Ponta Porã, Leonardo Derzi Resende.
Segundo o superintendente da Polícia Federal no Rio Grande do Sul, Sandro Luciano Caron, a quadrilha usava uma transportadora de Dourados para enviar de 100 a 200 quilos de cocaína para quatro estados: Minas Gerais, São Paulo, Rio de Janeiro e Rio Grande do Sul. Em um ano, o grupo mandou 1,1 mil quilos de cocaína e três toneladas de maconha. 

Basta de Soja transgénica

Doctora en genética molecular Elena Álvarez-Buylla

Los transgénicos son una bomba atómica con vida propia

La doctora en genética molecular Elena Álvarez-Buylla batalla en contra de los cultivos genéticamente modificados: "Somos sujetos de un experimento global, sin control ni consentimiento", asegura. Este riesgo "sólo se justifica por las ganancias privadas de las grandes corporaciones", afirma.
RAÚL REJÓN · AYER 11:06
ENTREVISTAS, MEDIO AMBIENTE, PORTADA,SALUD

dctra

Fue una bomba. Una prestigiosa revista publicó en septiembre de 2012 un estudio del francés Gilles-Eric Séralini que relacionaba el consumo de maíz transgénico con la formación de tumores. Un año después, la revista que publicó el trabajo le exigió su retirada. Ese desacreditado trabajo ha acentuado las suspicacias sobre las sentencias definitivas a favor o en contra de la modificación genética de semillas. En España las voces discrepantes se relacionan con ambientalistas mientras que los apoyos a esta tecnología se ligan a científicos.La mexicana Elena Álvarez-Buylla se sale de ese modelo. Y está orgullosa de ello. Doctora en genética molecular y coordinadora del laboratorio de Genética Molecular del Desarrollo de la Universidad Autónoma de México –y con 106 publicaciones científicas a sus espaldas– no esconde su batalla personal contra estos cultivos.
Hay analistas que aseguran que hay un consenso internacional científico sobre los transgénicos, que no existen diferencias entre unos alimentos y otros…
Es totalmente falso que los transgénicos sean iguales a los silvestres. Hay evidencias que indican que, por ejemplo, la soja transgénica es nutricionalmente distinta, además de que la mayoría se rocía con grandes cantidades de glifosato –un agrotóxico– que penetra en las células y es nocivo para la salud. Y nos lo estamos comiendo. Estamos siendo sujetos de un experimento global sin controles y sin consentimiento, el experimento de una tecnología incipiente y a la vez obsoleta que, por razones científicas, tendría que ser suspendida.
¿En qué sentido?
Teniendo en cuenta los datos científicos y el puro sentido común, los organismos transgénicos no pueden ser iguales a los no transgénicos. Es una falsedad asegurar que un organismo puede ser equivalente después de que le introduzcas un solo transgen. Una pequeña perturbación en sistemas complejos, como un ser vivo, tiene consecuencias que no se pueden enumerar. Y mucho menos predecir las consecuencias en las interacciones con otros genes y la síntesis de muchas sustancias. El efecto de un gen (o un transgen) depende no sólo de sí mismo, sino de sus interacciones con otros genes y proteínas, y de la interacción del organismo transgénico con el ambiente.
¿De qué tipo de consecuencias habla?
Hay plantas que presentan moléculas distintas, no asociadas al gen producido sino a otros genes, los que se han alterado a su vez por esta modificación. Pero, además, el maíz o la soja están incorporando a sus células el herbicida al que son resistentes por la modificación genética. El glifosato –está probado– es un teratógeno (que produce malformaciones en el feto) y es posiblemente cancerígeno. Las plantas resisten ese veneno y lo incorporan, por lo que pasa a la cadena alimenticia.
¿También hay consecuencias para el medio ambiente?
Basta con que les vayan a preguntar a los agricultores americanos cuánto se están gastando ahora mismo en controlar las supermalezas que han crecido en las explotaciones de transgénicos que, después de muchos años, se han hecho resistentes al glifosato, al herbicida. Los organismos evolucionan y ya hay variedades de maleza que aguantan los herbicidas. Ahora amenazan con transgénicos que resisten a múltiples agrotóxicos; algunos aún más tóxicos que el glifosato.
Es totalmente falso que no haya diferencias entre un alimento transgénico y otro que no lo es.
¿Por qué defiende que se trata de una tecnología inútil?
La llamo pseudotecnología. Las variedades que comercializan las corporaciones se obtienen por ensayo-error. Es como si al vender un coche dijeran: ‘Prueba este… Ah no, no va. Toma otro’. Se eligen las porciones de ADN que se quieren inocular en la planta y se colocan en diversos puntos de la cadena de ADN. Luego se ve cómo se desarrollan los ejemplares en el laboratorio, qué efecto ha tenido. ¿Cómo se analizan las plantas? A ojo. No con un estudio metabólico exhaustivo que sí podría revelar alteraciones aunque no estén, en teoría, implicadas en el gen que se ha modificado. Porque las redes que hacen interactuar los genes de un organismo son muy complejas. No son corto y pego, y ahí se queda el efecto. Rebotan por donde nadie se imagina.
¿Entonces qué es lo que sale de los laboratorios?
La empresa selecciona lo que quiere en esas condiciones de laboratorio. Desarrolla una línea para vender, la diferente de la silvestre. Pero los genes se mueven en el polen a miles de kilómetros de distancia. Por eso lo que se haga en España afectará a los vecinos. Lo que se hizo en Estados Unidos ya contaminó el centro de origen del maíz mundial, que está en México. El polen viaja y hace germinar con su gen transgénico.
El contexto alrededor y las interacciones de esas plantas son ya diferentes. Con lo que las plantas que contengan el gen modificado por la empresa ya no serán como cuando se han producido en el laboratorio. Las hijas de esa planta llevarán ese transgen. Se irán acumulando transgenes. Está demostrado que no se pueden parar y controlar. Los transgenes se mueven y se acumulan en las razas nativas de los cultivos.
Tal y como usted lo plantea, es una ‘contaminación’ imparable.
La propia industria ha reconocido que lo poderoso de esta tecnología es que se va a implantar sin esfuerzo y cuando la gente se dé cuenta ya no va haber nada que hacer. Las secuencias genéticas patentadas se acaban acumulando en los cultivos originales. Y entonces, las empresas podrían hasta demandar a esos agricultores por utilizar una variedad sobre la que tienen una patente de exclusividad. Aunque sea el maíz nativo que esté contaminado.
De hecho, cuando se compra semilla transgénica estás obligado a destruir lo que no utilices en la cosecha. El único que tiene derechos sobre la reproducción de vegetal de esa semilla es la corporación. No se puede ni utilizar las semillas obtenidas con la cosecha.
¿Usted asegura que se asumen riesgos sólo para favorecer el negocio?
Claro. La gente está siendo sujeta a este riesgo público a favor de las ganancias privadas. Porque eso es lo único que hay detrás, de verdad. Existe por razones de lucro. ¿Queremos tirar la bomba atómica a ver qué pasa? Esto es una bomba atómica pero con vida propia. Es una contaminación que va atener su propia dinámica evolutiva y a los responsables de este crimen contra la humanidad no se les va a poder pedir cuentas.
¿Por qué?
Pues de entrada porque no se está etiquetando en la mayoría de los países latinoamericanos ( Nota: En Europa sí en el caso de que sea para alimento humano directo, aunque el 100% de los piensos están etiquetados como transgénicos porque hay tanto maíz importado –la mayoría transgénico– que los fabricantes han optado por decir que todo es transgénico).
Estamos en un mundo al revés donde la ciencia dominante, la ciencia del reduccionismo, muy obsoleta en el contexto actual pero con mucho poder económico, está validando con un traje falso en términos científicos una tecnología peligrosa y ambientalmente insustentable.
¿Usted niega los efectos beneficiosos de los transgénicos para aliviar el hambre en el mundo?
La realidad son grandes extensiones de soja transgénica resistente a glifosato. Grandes explotaciones de monocultivo. No hay que desenfocar. No hay que dejarse llevar por ese engaño. Por ejemplo, el arroz dorado que se ha introducido en Asia con un gen para dotarle de una vitamina de la que son deficientes los niños y que provoca ceguera. ¡Pero los niños son deficientes en esa vitamina porque no comen! Y para solventar la deficiencia tendrían que comer kilos de arroz dorado. Eso es irreal. Mejor unas verduritas. Desde un punto de vista tecnológico, científico y social se necesita solventar el problema de reparto de alimentos, no cultivar el arroz dorado que es sólo para hacer propaganda a favor de los transgénicos.
Son muchas las voces que defienden que es una tecnología extendida y eficiente.
Existe un mito conveniente: si ya están en todos los lados, y no hay remedio, ya no podemos hacer nada. Desde el punto de vista de resolución de los problemas agrícolas del mundo, los transgénicos han aportado cero. Los han empeorado. Si es una tecnología que no resuelve los verdaderos problemas y tiene riesgos…. ¿para qué se apoya? El que cada vez se coma más comida chatarra no quiere decir que sea buena.
¿Por qué hay cultivos modificados genéticamente y otros en los que esta tecnología no se aplica?
Por el negocio. Que está en la soja y el maíz. Existen transgénicos de arroz, pero los japoneses están cuidándolo muchísimo para que no se extienda porque es la base de su alimentación. También hay berenjena, tomate… pero el negocio está en la soja y el maíz.
¿Y el trigo?
Que no haya trigo transgénico es uno de los argumentos que demuestran que sí se sabe que hay consecuencias con estos cultivos. ¿Dónde se come trigo? En Estados Unidos, Europa y Canadá. ¿Dónde está la gente más rica? El trigo está muy cuidado. Sería facilísimo modificarlo pero la gente del Primer Mundo no está dispuesta a tener en su mesa trigo transgénico todos los días. Sí que en los laboratorios lo modifican en experimentos… pero como propaganda. Está protegidísimo. Y claro que hay problemas de plagas y demás con el trigo pero se resuelven de manera más inteligente que con transgénicos. (En Chile Saprosem vende trigo modificado)
España se ha quedado sola en el mundo de los transgénicos en Europa. ¿Tiene explicación?
Las empresas tienen mucha influencia con los gobiernos pero las poblaciones de Alemania, Francia o Gran Bretaña tienen un rechazo público muy fuerte a los transgénicos…. ¿y dónde se mantiene el acuerdo de negocio sin motivo tecnológico o humanitario? En España.
Raúl RejónELDIARIO.es

domingo, 1 de junio de 2014

GGanaderos del Norte acusan al Gobierno de abandonar a los Fick

De Jorge Grau: 01 DE JUNIO DE 2014 | 

EN CONCEPCIÓN, GANADEROS ACUSARON A DE VARGAS DE HABER ABANDONADO A LOS FICK BREMM
Productores creen que el Gobierno “está perdido” en lucha contra EPP

Productores de la zona norte del país aseguraron en Concepción que el gobierno de Horacio Cartes “está perdido y sin rumbo” en el combate contra el EPP. También cuestionaron al ministro del Interior, Francisco de Vargas, por dejar abandonada y sin asesoramiento a la familia Fick Bremm de Paso Tuyá, que hasta ahora sigue esperando la liberación de Arlan (16), secuestrado hace 60 días. Recordaron que el escaso desarrollo en la región obedece a la iniciativa privada y que el Estado no es siquiera capaz de garantizar la paz para trabajar.
La senadora Blanca Ovelar, el gobernador Luis Urbieta, entre otros, escuchan la disertación. / ABC Color
CONCEPCIÓN (Iván Leguizamón, Fernando Romero y Marco Aguiar, enviados especiales; Aldo Rojas y Omar Acosta, corresponsales).La postura de la mayoría de los productores agremiados quedó expuesta durante el lanzamiento de la 25ª edición de la Expo Norte, que se hizo el viernes de noche en el puerto antiguo de esta ciudad.
Los hacendados cuestionaron al ministro De Vargas “porque no se acercó en ningún momento a la familia de Arlan y permitieron que las condiciones de las negociaciones fueran impuestas por el EPP y no por los organismos de seguridad”, en alusión al pago de los 500.000 dólares en efectivo que hizo el 10 de abril pasado el papá de Arlan, el colono Álcido Fick, quien entregó el caudal en un camino rural de Tacuatí a dos integrantes del grupo terrorista Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Asimismo, señalaron estar esperanzados en que el menor continúe con vida, porque para el EPP sería un grave error asesinarlo en cautiverio.
En otro momento, insistieron en que el abandono del Estado es el principal motor de procreación de la ideología radical del EPP y recordaron que el escaso desarrollo en el primer departamento prácticamente fue gracias a iniciativas del sector privado.
Responsabilidad del Estado
Uno de los oradores durante el lanzamiento de la Expo Norte fue el vicepresidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Fidel Zavala, quien justamente permaneció secuestrado en poder del EPP durante 94 días, entre octubre de 2009 y enero de 2010.
El ganadero, quien había sido liberado luego del pago de 550.000 dólares, dijo en su discurso que “a las carencias de desarrollo en Concepción, también hay que sumarle la inseguridad, que es responsabilidad única del Estado”. Opinó que el Gobierno debe garantizar la seguridad para que la gente trabajadora y de bien siga produciendo y colaborando con el progreso.
“Estamos tristes”
Por su parte, el titular de la regional Concepción de la ARP, Luis Enrique Villasanti, manifestó sentirse triste, porque en el lanzamiento de un evento tan importante como la Expo Norte también deben estar pidiendo a la vez paz para la zona norte y sufriendo el secuestro de un menor como Arlan Fick Bremm, a quien dijo que consideran como un hijo de todos.
Después añadió que “lamentablemente un grupo de delincuentes rompió la paz, la tranquilidad y la alegría de los concepcioneros, pero la única forma efectiva de combatirlos es con trabajo, unidad y esfuerzo”, manifestó.
Finalmente, también reclamó mayor atención del Gobierno, porque Horacio Cartes no puede estar esperando el pedido de ayuda del pueblo norteño, sino que debería de por sí detectar las carencias y saber qué hacer con ellas.
La Expo Norte se hará del 5 al 14 de setiembre, en el campo de exposiciones “Nanawa” de la ciudad de Concepción.
Productores de la zona norte del país aseguraron en Concepción que el gobierno de Horacio Cartes “está perdido y sin rumbo” en el...
ABC.COM.PY|DE ABC COLOR