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domingo, 25 de mayo de 2014

Democracia o tiranía disfrazada

Vamos a hacer un recuento de nuestra historia política desde 1989:
Con el golpe de militar (todo un circo) encabezado por el Gral. Rodríguez, nos dicen, nos cuentan, nos repiten, que hemos “conquistado la democracia” Como dirían los españoles “anda ya”. Democracia es poder en las manos del pueblo, y el pueblo es el único que nunca tuvo algún poder en el Paraguay.
Supongamos que aceptamos que tenemos la democracia, entonces nos preguntamos: A Rodríguez ¿lo eligió el pueblo para Presidente? Recuerden que en Paraguay no hay ELECTORES hay VOTANTES. El General Rodríguez se auto nombró Presidente y llamó a votaciones, pero hete aquí que se candidata por el Partido que acababa de ser “derrocado por un golpe militar” o si no la lectura de aquel golpe debía ser otra: Rodríguez y algunos Colorados disidentes le hicieron el golpe a Stroessner usando al ejército en nombre de la Patria a favor de un sector político. O sea que nunca se le derrocó al Partido Colorado, nunca fue ésa la intención (cuando hablamos de Partido Colorado, estamos hablando de los seudo-colorados empotrados en la estructura del Partido con fines de tomar el poder).
Rodríguez busca un siguiente candidato a sustituirle en el cargo, la pelea entre militares de alto rango era tan grande por ocupar la presidencia, que Rodríguez negocia con el más voraz e incisivo de los militares, Lino Oviedo, y llegan a un acuerdo con Juan Carlos Wasmosy, que acepta la candidatura, representando a los “zares de Itaipú”. Conclusión fue votado un segundo presidente de la República digitado por los poderosos de turno. A Wasmosy se le hace cuesta arriba mantener a raya a Lino Oviedo, éste busca, por todos los medios posibles, manipularlo, y derrocarlo si es posible, cosa que no consiguió.
Lino Oviedo, finalmente, consigue candidatarse a Presidente de la República con Raúl Cubas Grau, como Vice, ganó las votaciones, pero no pudo asumir, así que asume Cubas Grau, así llegamos a un tercer Presidente en el poder al que nadie conocía y, para peor, no tenía ni idea de lo que tenía que hacer, Oviedo lo maneja desde la clandestinidad, hasta que se vino el Marzo paraguayo y acabó renunciando porque no soportó la presión.
Y aquí asume Luís Ángel González Macchi, a éste ni siquiera lo candidataron, cayó en paracaídas, y más perdido que ciego en tiroteo, Macchi era Presidente del Congreso, en aquel entonces, él debía haber llamado a nuevas elecciones, pero los Colorados optaron por dejarlo, argumentando que llamar a nuevas elecciones costaría muy caro al Estado (quedándose Macchi, le costó caro al pueblo, que es lo mismo) Un  cuarto Presidente sin la verdadera venia del pueblo paraguayo.
Mientras, los Colorados, preparan otro candidato, surge Nicanor Duarte Frutos, proclamado y financiado por algunos políticos y empresarios de frontera (entiéndalo como quieran). Con Nicanor, florecen las agro-industrias (sojeros y latifundistas) y se fortalece la mafia de la narco ganadería y el lavado de dinero. Nicanor crea un nuevo parámetro para medir el crecimiento económico del Paraguay “La macro-economía” dándole el crédito del éxito económico del Paraguay a los latifundistas sojeros, su prepotencia y su estúpida terquedad le valdrán para ganarse el título de Mariscal de la Derrota del Partido Colorado, el pueblo se manifiesta cada vez más descontento, los mismos colorados ya manifiestan su desacuerdo con Nicanor, no le apoyan en su ansiado proyecto de reelección, entonces Nicanor opta por jugarse la carta más peligrosa, candidatar a Blanca Ovelar para sustituirlo, con eso se quemó Nicanor y, de paso le quemó a Blanca Ovelar (que si se hubiera candidatado Motus Propio podría haber ganado)
Surge un candidato inesperado, por primera vez, fruto de una alianza entre pequeños Partidos y movimientos sociales junto con el PLRA (fue el peor error, el acuerdo con el PLRA, no el candidato) Fernando Lugo, un ex obispo, que, a pesar del gran esfuerzo de los colorados por mandarlo a la cuneta, gana las votaciones (talvéz haya sido ésta la primera vez en que el pueblo paraguayo realmente optó por votar a alguien diferente) y asume la presidencia de la República secundado por Federico Franco, el más angurriento y haragán del clan Franco en el PLRA. Franco busca por todos los medios ponerle la zancadilla a Lugo, negocia con Oviedo, con los colorados, en fin, nunca cumplió su rol de nexo entre el parlamente y el Ejecutivo, salvo para trancar los proyectos de Lugo, mientras Lugo se veía en una maraña insostenible de denuncias de hijos no reconocidos, ampliamente difundida por la prensa en general, algunos de ellos veían el peligro inminente de perder propiedades malhabidas si la reforma agraria de Fernando Lugo seguía adelante, para felicidad de los Colorados y latifundistas aliados, Federico franco quería, por todos los medios, sentarse en la silla presidencial, se lo prometieron y con eso Federico puso el mayor empeño en derrocar a Lugo, en eso entra en el escenario de las componendas dos grandes maestros, Galaverna y  Blas N. Riquelme, Don Blá, hacía tiempo, venía enfrentando problemas con unas tierras ocupadas por algunos campesinos y que él decía que eran suyas por usucapión. Galaverna da la idea de radicalizar el Juicio y el desalojo, montan la masacre, el resultado ustedes ya saben.
Pero, para que todo el montaje tenga éxitos, se necesita dinero, y también un candidato que ocupe el cargo de Presidente en nombre de la ANR, pero la ANR no tiene dinero para enfrentar esa batalla. Llaman a Cartes para esa misión, pero Cartes es un empresario, con visión de empresario y empresario es igual a negocios. Cartes no podía ser candidato de la ANR porque nunca había militado, ni siquiera como votante, en el Partido; ¿solución? Cambiar los estatutos del Partido para lograr eso, Cartes financia todo eso (vulgo: compra la estructura, legal y ¿humana? del Partido Colorado, léase los dirigentes y el estatuto) Cartes es el actual Presidente de la República a pesar de su negro antecedente (no es el primero, Rodríguez fue lo mismo)

Y colorín colorado, este cuento (de terror) aún no se ha acabado

domingo, 20 de octubre de 2013

El Paraguay y sus políticos

Vivimos en un país donde los gobernantes no tienen noción de estrategias socios - económicas que lleven a la población, que los votó, y que les paga sus salarios atravéz de los impuestos, hacia un desarrollo sostenido y digno.
Vivimos en un país donde la premisa es la improvisación, el lucro personal fácil, aunque, para conseguirlo, hay que someterse a la humillación de ser “el chupamedias” del jefe o “caudillo” inmediato. Un país, donde lo más importante no es, exactamente, la honestidad, “aprovechar la oportunidades” es cosa de gente inteligente, aunque eso signifique que tus hijos no tendrán escuela, pues el rubro que correspondía a una escuela fue a parar a los bolsillos de un/una, planillero o planillera. No hace mucho, en plena época de campañas proselitistas, en el Norte de la República del Paraguay, muchas gentes hicieron una manifestación defendiendo su derecho “a seguir teniendo ese sueldito (algunos cobran hasta 5.000.000 de guaraníes), sin trabajar. Oficinas públicas están repletas de gente sin ninguna formación para ocupar el cargo, sus salarios son altísimos (en relación al que trabaja y produce de verdad), no hacen otra cosa que hablar de fútbol, moda  o cualquier otro chisme (del barrio, casa u oficina), muchísimos de ellos tienen privilegios que la población común no la tiene, ni la puede soñar, sus únicos méritos fueron la de haber “trabajado” por tal o cual candidato, en época de votaciones o proselitismos.
Más que nunca está vigente la canción CAMBALACHE, estamos en los tiempos en el HONESTO es un tonto, un inútil; mientras que el oportunista es el inteligente, el gran señor, el que se da el derecho de burlarse de la gente.
Los componentes del gobierno paraguayo, (Ministros, Parlamentarios y todos los otros de alto rango, incluida la justicia, en realidad el más prostituido de todos los poderes del Estado) son los empleados más deshonestos, incapaces e improductivos que existen: Ganan altos salarios, hacen de los fondos públicos un botín de guerra, así como de las instituciones públicas (que en realidad son una fábrica de problemas, para “vender soluciones”).
En la República del Paraguay hemos llegado al colmo de que “un grupo de privilegiados” han creado y sostienen un ejército paramilitarizado de mercenarios, a los fines de “criminalizar las luchas sociales” para que los terratenientes sigan “gozando de sus bienes mal habidos” y sigan enriqueciéndose a costa de la migración (interna y externa) de campesinos, dueños de pequeñas parcelas de tierra, que estorban la expansión sostenida e imparable de la mafia sojera y la desertificación de las grandes extensiones de bosques nativos, con lo cual también secaron los nacientes de arroyos y varios humedales. Y la prensa pone a grandes títulos que gentes como Tranquilo Favero, son grandes pioneros de la “macro –economía” paraguaya. El gobierno paraguayo nunca divulgó la cifra correcta, por ejemplo, del montante total de las remesas de los migrantes en el extranjero (que es el dinero más limpio y útil de todas las que se puede mencionar) y su preponderante función de movilizar el mercado interno del pequeño comercio, de generar fuentes de empleos y de ayudar al gobierno a que no haya tana gente en la franja de pobreza absoluta.
Muchos migrantes, a su vuelta a casa, abren una pequeña (o mediana) empresa, pagan impuestos y emplean a sus vecinos, amigos y parientes (cosa absolutamente legal) quienes, dicho sea de paso, dejan de ser “desempleados” para comenzar a tener un salario y, con eso, un poder adquisitivo que antes no tenían y que el gobierno era incapaz de darles.
Vivimos en un país del revés y la única salida es la “reestructuración total del sistema educativo” allí está la clave y el arma de la verdadera revolución. Para construir el Paraguay que soñamos, no necesitamos “matar a la gente”, necesitamos “educarlo” para matar su ignorancia y su alta de “criterio”, la prioridad absoluta debe ser “reaprender los valores” (los verdaderos) ciudadanos y humanos, no necesariamente en ese orden. Necesitamos de nuevos ciudadanos que piensen como seres humanos, que se amen a sí mismos y que sean conscientes de que sus actos ciudadanos repercuten en la sociedad, como un todo.