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martes, 13 de agosto de 2013

Carta Abierta a Federico Franco

Distinguido Señor Federico Franco, le escribo estas líneas en la esperanza de apelar a su conciencia. Me resulta doloroso decirle que yo he crecido en el mismo municipio que, Usted y su gavilla (mal llamada familia), acaba de avergonzar. Creo que Fernando de la Mora nunca podrá recuperarse del estigma  de haber “criado” semejante caradura y oportunista.
Usted se equivocó al pensar en que podía insultar gratuitamente la inteligencia de la gente con discursos tratando de “ofuscar” la gravedad de los crímenes que cometió al solo efecto de “probar las mieles del poder”.
¿Acaso piensa usted que su conciencia no le irá a recordar, ojalá durante toda su vida, las 17 víctimas directas de Marina Kué, así como cada una de las víctimas indirectas? ¿Acaso piensa que NUNCA saldrá a la luz la verdad de los hechos? Cada centavo que “malgaste” en su vida, fruto del robo descarado que cometió contra el Estado paraguayo, le pesarán en su conciencia, (a Usted, su esposa y su hijo) Ruego al altísimo para que algún día, al menos, uno de ustedes, se rinda ante la evidencia de que vuestros hechos no pueden quedar impunes.
Su logro, el mayor de todos, Señor Federico Franco, sin duda alguna, fue el de haber superado ampliamente el grado de odio y rencor acumulado en la gente, frente a los que le precedieron, y creo sinceramente que eso no algo del cual pueda Usted estar orgulloso. Y le aviso que el odio y el rencor que la gente siente por Usted no es porque robó y mintió, sino por su cinismo, también porque su megalomanía recuerda a uno de los mayores dictadores y asesinos que tuvo el país.
Va dejando el poder Federico Franco, espero que se compre un pasaje a algún lejano país y que la gente no se vea “obligado” a verle la cara todos los días, mismo porque eso para Usted no va a ser muy agradable, al menos por un tiempo. Le advierto que lo van a escrachar, aunque sea una o dos personas siempre tendrán el coraje de recordarle “su hazaña” en la búsqueda, talvéz, de despertar su conciencia humana, si es que Usted la tiene.
Espero que en su discurso de despedida, pida perdón al pueblo paraguayo y le agradezca, de corazón, la oportunidad que le dio para disfrutar de las mieles del poder y poder robar tranquilamente, agradézcales su pasividad y su indiferencia, gracias a ello, usted sale, en tiempo récord, más rico de lo que jamás pudo pensar y lleva consigo “una condecoración vergonzosa” ese colar al mérito que Usted se impuso, por decreto, no es más que la prueba de su megalomanía asesina, las almas de todas la víctimas de su desatino le cobrarán de por vida. Recuerde que entre esas víctimas se encuentran niños enfermos a causa de que usted no les proveyó de remedios ni auxilio, Usted, aparte de cínico, es un traidor, traicionó su juramento hipocrático de salvar vidas (que como médico, supongo, habrá jurado)

Piense Usted en todo lo aquí escrito y abandone el país.

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